Puerta de la Ciudadela

Como un viejo portal de dos mundos nos muestras tu edad, nos muestras tu sabiduría y más aun expones tu sufrimiento. Hoy día ya tus historias no son más que una leyenda, la gente las ha olvidado. La muralla que supo hacerte necesaria, estar viva, darte una utilidad como permitir a los viajeros y comerciantes pasar a través de ti, ha dejado de existir. Pero ya no eres ni siquiera lo que deberías, ya no eres ni puerta.

Divides todo aquello que existió y quiso soportar el paso del tiempo, de todo lo que desde este lado podemos vivir, sentir, compartir…ya ni siquiera podemos pasar por debajo de ti, unas macetas lo impiden por “peligro de derrumbe” y hasta parece una broma, del lado moderno un semáforo, del antiguo; una cebra…

Se torna increíble pensar que desde el lado moderno de la ciudad eres mucho mas nueva, mas firme, solo una construcción con el fin de sostenerte en pie para las generaciones que vienen, y para que seas un testigo cómplice que desde su altura se esfuerza para ver que es lo que sucede mas allá del monumento y el palacio Salvo. Pero la verdad se esconde en los pilares que una vez supieron sostenerte, en el caos en el que fueron organizadas tus piedras, en el dolor que resistieron en aquel entonces, solo con la finalidad de convertirte en plaza fuerte, con el objetivo de detener a los Portugueses.

Sin embargo hoy, eres emblema de la ciudad y no existe un solo turista que pase a tu lado, y no se detenga a tomar una fotografía, de la belleza y la antigüedad que representas. Son tantos los bloques que te componen, tantas piedras antes ordenadas, siento con solo detener mis sentidos en ti, de una forma casi increíble los intentos por derribarte en antiguas batallas.

¿Acaso habrás siempre soportado? ¿Podrán contar que fuiste derrotada? ¿En algún momento, nos habrás abandonado? Ni siquiera un historiador podría contarme la verdad sobre ti.

Nunca podrán saber toda la VERDAD

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